El fallo más repetido al imprimir un código QR en 3D es entender mal qué está leyendo el móvil. La cámara no percibe relieve: percibe una imagen plana en la que unas zonas son claras y otras oscuras. Si imprimes el código entero en un solo color y confías en que la sombra de los 2 mm de altura marque la diferencia, el resultado funcionará con la luz de tu escritorio y dejará de funcionar en cuanto alguien lo mire desde otro ángulo. El relieve es para que se vea bien; el que hace el trabajo es el contraste.
Regla uno: dos colores, no dos alturas
La forma fiable de imprimir un QR es hacer la base de un color claro y los módulos oscuros de otro color, cambiando el filamento a una altura concreta. Con una impresora de un solo extrusor esto se hace con una pausa por capa: imprimes tres o cuatro capas en blanco, la impresora se detiene, cambias el filamento a negro y sigue.
Un detalle práctico: conviene que la parte oscura tenga al menos dos capas. Con una sola capa el color de abajo se transparenta —sobre todo con blancos, y más con boquillas de 0,4 mm— y el contraste real acaba siendo un gris sucio en vez de negro.
Y elige filamento mate siempre que puedas. El PLA brillante refleja la luz del techo justo donde está el módulo que la cámara necesita leer como oscuro; es la causa de la mitad de los «a veces lo lee y a veces no».
Regla dos: la zona de silencio no es decoración
La especificación del código QR exige un margen libre alrededor del símbolo de cuatro módulos de ancho por cada lado. Ese margen —la zona de silencio— es lo que permite al decodificador saber dónde empieza y dónde acaba el código.
En pantalla casi nunca da problemas, porque el fondo de la página ya suele ser blanco. En una pieza impresa sí: si recortas la placa justo al borde de los módulos, el color de la mesa sobre la que apoyes la pieza pasa a formar parte de la imagen, y un escritorio oscuro convierte tu zona de silencio en más módulos negros.
Regla tres: calcula el tamaño de módulo antes de imprimir
Un QR está formado por una cuadrícula de módulos. El símbolo más pequeño, la versión 1, mide 21 × 21 módulos, y cada versión siguiente añade cuatro módulos por lado:
módulos por lado = 17 + 4 × versión
Así que la versión 2 son 25 × 25, la versión 3 son 29 × 29 y la versión 10 ya son 57 × 57. Para saber cuántos milímetros mide cada módulo en tu pieza:
tamaño de módulo = lado de la placa ÷ (módulos + 8)
El «+ 8» son los cuatro módulos de zona de silencio a cada lado. Con una placa de 60 mm y un código de versión 3, eso da 60 ÷ 37 = 1,62 mm por módulo, que es cómodo. Con el mismo tamaño de placa y un código de versión 10 saldrían 60 ÷ 65 = 0,92 mm, por debajo de lo que una boquilla de 0,4 mm reproduce con bordes limpios.
Como referencia práctica, no bajes de 1,2 mm por módulo en una pieza que se vaya a escanear con un móvil a un palmo de distancia. Y si puedes, haz que el tamaño de módulo sea múltiplo del ancho de extrusión (1,6 mm son exactamente cuatro líneas de 0,4 mm): los módulos salen con los bordes rectos en vez de con un escalón de relleno.